Con las vacaciones de semana santa en mente, y el frío de esta época ¿Qué mejor que pasar unos días en la nieve haciendo deporte? La nieve nos regala paisajes y experiencias maravillosas, pero también, puede causarnos problemas en nuestra salud visual.

La oftalmía, o ceguera de la nieve, puede producirse en cualquier época del año pero quienes más la padecen son las personas que practican este deporte. Esto ocurre porque la nieve refleja hasta un 80% de los rayos ultravioletas del sol, y a la altura a la que se practica el esquí (y derivados), hace que la protección de la atmósfera sea menor.

Síntomas y tratamiento

La oftalmía comienza con fotofobia intensa (hipersensibilidad a la luz) y lagrimeo, evoluciona con enrojecimiento, dolor e incluso pérdida temporal de la visión. Por ese motivo, que también se conozca a este tipo de oftalmía como ceguera de la nieve.

Estos síntomas se suelen presentar entre 4 y 6 horas después de estar realizando cualquier actividad en la nieve.

Si aparecen estos síntomas, se debe acudir a tu oftalmólogo de referencia para evaluar el daño sufrido. El tratamiento que puede pre escribirte consiste en colirios o pomadas, combinado con descanso ocular, gafas o algún tipo de analgésico para reducir molestias.

Durante el tratamiento, es importante evitar el uso de lentes de contacto y frotar los ojos.

Prevención

Es importante que siempre que se realice alguna actividad en estos ambientes, se utilicen gafas de sol polarizadas con filtros UV. Estas gafas deben tener una mínima garantía y obtenerlas en ópticas donde se ofrecen este tipo de gafas.